lunes, 21 de julio de 2008

Elogio de la mujer brava

Estas nuevas mujeres, si uno logra amarrar y poner bajo control al burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas. Por: Héctor Abad

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A los hombres machistas, que somos como el 96 por ciento de la población masculina, nos molestan las mujeres de carácter áspero, duro, decidido. Tenemos palabras denigrantes para designarlas: arpías, brujas, viragos, marimachos. En realidad, les tenemos miedo y no vemos la hora de hacerles pagar muy caro su desafío al poder masculino que hasta hace poco habíamos detentado sin cuestionamientos. A esos machistas incorregibles que somos, machistas ancestrales por cultura y por herencia, nos molestan instintivamente esas fieras que en vez de someterse a nuestra voluntad, atacan y se defienden.

La hembra con la que soñamos, un sueño moldeado por siglos de prepotencia y por genes de bestias (todavía infrahumanos), consiste en una pareja joven y mansa, dulce y sumisa, siempre con una sonrisa de condescendencia en la boca. Una mujer bonita que no discuta, que sea simpática y diga frases amables, que jamás reclame, que abra la boca solamente para ser correcta, elogiar nuestros actos y celebrarnos bobadas. Que use las manos para la caricia, para tener la casa impecable, hacer buenos platos, servir bien los tragos y acomodar las flores en floreros. Este ideal, que las revistas de moda nos confirman, puede identificarse con una especie de modelito de las que salen por televisión, al final de los noticieros, siempre a un milímetro de quedar en bola, con curvas increíbles (te mandan besos y abrazos, aunque no te conozcan), siempre a tu entera disposición, en apariencia como si nos dijeran "no más usted me avisa y yo le abro las piernas", siempre como dispuestas a un vertiginoso desahogo de líquidos seminales, entre gritos ridículos del hombre (no de ellas, que requieren más tiempo, y se quedan a medias).

A los machistas jóvenes y viejos nos ponen en jaque estas nuevas mujeres, las mujeres de verdad, las que no se someten y protestan, y por eso seguimos soñando, más bien, con jovencitas perfectas que lo den fácil y no pongan problema. Porque estas mujeres nuevas exigen, piden, dan, se meten, regañan, contradicen, hablan, y sólo se desnudan si les da la gana. Estas mujeres nuevas no se dejan dar órdenes, ni podemos dejarlas plantadas, o tiradas, o arrinconadas, en silencio, y de ser posible en roles subordinados y en puestos subalternos. Las mujeres nuevas estudian más, saben más, tienen más disciplina, más iniciativa, y quizá por eso mismo les queda más difícil conseguir pareja, pues todos los machistas les tememos.

Pero estas nuevas mujeres, si uno logra amarrar y poner bajo control al burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas. Ni siquiera tenemos que mantenerlas, pues ellas no lo permitirían porque saben que ese fue siempre el origen de nuestro dominio. Ellas ya no se dejan mantener, que es otra manera de comprarlas, porque saben que ahí -y en la fuerza bruta- ha radicado el poder de nosotros los machos durante milenios. Si las llegamos a conocer, si logramos soportar que nos corrijan, que nos refuten las ideas, nos señalen los errores que no queremos ver y nos desinflen la vanidad a punta de alfileres, nos daremos cuenta de que esa nueva paridad es agradable, porque vuelve posible una relación entre iguales, en la que nadie manda ni es mandado. Como trabajan tanto como nosotros (o más) entonces ellas también se declaran hartas por la noche, y de mal humor, y lo más grave, sin ganas de cocinar. Al principio nos dará rabia, ya no las veremos tan buenas y abnegadas como nuestras santas madres, pero son mejores, precisamente porque son menos santas (las santas santifican) y tienen todo el derecho de no serlo.

Envejecen, como nosotros, y ya no tienen piel ni senos de veinteañeras (mirémonos el pecho también nosotros, y los pies, las mejillas, los poquísimos pelos), las hormonas les dan ciclos de euforia y mal genio, pero son sabias para vivir y para amar, y si alguna vez en la vida se necesita un consejo sensato (se necesita siempre, a diario), o una estrategia útil en el trabajo, o una maniobra acertada para ser más felices, ellas te lo darán, no las peladitas de piel y tetas perfectas, aunque estas sean la delicia con la que soñamos, un sueño que cuando se realiza ya ni sabemos qué hacer con todo eso.

Somos animalitos todavía, los varones machistas, y es inútil pedir que dejemos de mirar a las muchachitas perfectas. Los ojos se nos van tras ellas, tras las curvas, porque llevamos por dentro un programa tozudo que hacia allá nos impulsa, como autómatas. Pero si logramos usar también esa herencia reciente, el córtex cerebral, si somos más sensatos y racionales, si nos volvemos más humanos y menos primitivos, nos daremos cuenta de que esas mujeres nuevas, esas mujeres bravas que exigen, trabajan, producen, joden y protestan, son las más desafiantes, y por eso mismo las más estimulantes, las más entretenidas, las únicas con quienes se puede establecer una relación duradera, porque está basada en algo más que en abracitos y besos, o en coitos precipitados seguidos de tristeza: nos dan ideas, amistad, pasiones y curiosidad por lo que vale la pena, sed de vida larga y de conocimiento

lunes, 14 de julio de 2008

En Los Molles

He meditado mucho en todo este tiempo, tratando de entender y de crecer. Sé que debo aprender a ser feliz sola, pero siento tanto la ausencia de cariño, de amor o afecto cercano, extraño la compañia, un abrazo sincero, una caricia en la cabeza, una buena tertulia... Creo que no podemos vivir solos, que necesitamos de otras personas a nuestro alrededor... Creo que este vacío no es sólo producto de no tener una pareja con quien compartir el tiempo, sino de la falta de un circulo que me contenga, pero cerca mio. Sé que en santiago ( o más al sur), hay mucha gente que me quiere: mi familia, mis amigos, pero a veces los necesito al lado mío, a veces necesito de ellos más de lo que me dan o más de lo que estoy acostumbrada a pedir... es que me he vuelto algo niña y extraño el cariño, los abrazos y caricias desinteresas... creo que en realidad una pareja sólo podria llenar parcialmente este vacío, quiero dejar de ser fuerte, quiero entregarme, que me cuiden, que me quieran, quiero el abrazo fuerte de mis hermanos y de mis amigos, quiero llorar mucho rato contenida por ese abrazo... hay tanta tristeza que tengo guardada en mi interior, que aún no soy capaz de liberar... sé que sólo necesito llorar, sin un motivo, sin buscar justificaciones, sólo llorar, para soltar todo eso que he guardado, que he contenido... tengo que dejar fluir de una vez todo lo que llevo en mi interior... pero me cuesta tanto....

jueves, 10 de julio de 2008

A mi familia...

A mi familia tengo mucho que agradecerles: primero gracias por estar conmigo, por ayudarme, por aconsejarme y por escucharme. Gracias por compartir este proceso de crecimiento.
En lo individual:
Papá: gracias por abrirme tu corazón y sacar a la luz tu propia historia para permitirme aceptar la nuestra... Gracias por tu amor y tu reconocimiento.
Mamá: gracias por tratar de asumir culpas que no son tuyas, gracias por ser mi pilar. Gracias por cada una de tus palabras y de tus caricias...
Micky: Gracias hermano, por ese apoyo silencioso, por el cariño, por su política de puertas y brazos abiertos.
Mary: Gracias por guardar nuestra amistad como una semilla, a la espera de que germinará.
Pachi: Gracias por volver a ser mi compinche, por escuchar mis locuras y tener siempre una palabra de aliento.
Jaimote: Gracias por toda tu compañía, por tu abrazo contenedor, por tu palabras de animo y aliento, por tu solidaridad... por estar siempre ahí para mí.
Luna: Querida sobrina, gracias por tus cariños, tus abrazos, tus caricias y tus bromas, gracias por tu compañía que es y será siempre un consuelo silencioso.
Gracias querida familia por ser como son y llenar con su cariño y alegría los espacios de mi vida, gracias por ayudarme a encontrar el camino y a enfrentar la verdad, gracias por las tertulias, por las reflexiones, por los cigarros y las copas que hemos compartido... Gracias por el amor con que me protegen y que es ahora mi escudo... gracias por todo.

A mis grandes amigos...

Ufff... qué año!!!.... Dicen que en los momentos difíciles uno conoce a sus verdaderos amigos, y yo he comprobado que realmente es así. Todos saben que el último año fue un cataclismo en mi vida, y cuatro personas (aparte de mi familia) estuvieron ahí para mí, con una palabra de aliento, un abrazo, un consejo y también un par de garabatos cuando fue necesario... Realmente, los sentí y los sigo sintiendo super cercanos, más que amigos: hermanos....
Hoy me gustaría rendirles este pequeño y personal homenaje.
Primero: Panchito, gracias amigo ( y compadre), por haber estado todos estos años a mi lado, con su sarcasmo pero también con sus muestras de afecto. Gracias por el apoyo, la confianza, los consejos y el cariño, tuyo y de los tuyos.
Luego: Mauricio, aunque sé que no me consideras tu amiga (o no tanto), te portas conmigo como un hermano mayor cuando necesito tus consejos... y otras veces como un roto: cuando me pongo algo tonta y me subes y bajas a garabatos (pero tus palabras son muy efectivas, pues me devuelven la cordura!)... Gracias amigo, porque su cariño se hace sentir y por sus tan apreciados consejos!
Tercero: Patito, amigo y doctor de cabecera de la familia perruna... quién diría que después de tantos años distantes, con sólo esporádicos contactos, estarías tan cerca en los momentos difíciles... gracias amigo, por tu cariño, compañía, alegría y por la fe que tiene en mí!!!
Por último: Goméz... Andy, quizás tus consejos fueron los mas escuchados ( o los de mi mayor agrado), pues tu forma de pensar es la que más me acomoda... Gracias por las tertulias donde tratábamos de comprender la forma de actuar de nuestros respectivo géneros... A no puedo dejar de mencionar el que es mi consejo favorito de los aportados por mi sensei Goméz: "deja que fluya"...
Aprovecho la oportunidad para agradecer a otros que han estado cerca y han cerrado filas a mi alrededor, dejandome sentir su cariño: Wence y Ena, Walter, Victor y Guacolda.
Gracias amigos, por estar conmigo en este año tan especial, espero que conservemos este vínculo por siempre. Sepan que están prendados para siempre de mi corazón.
Un abrazo y los quiero mucho.

Una reflexión para el género

Estimadas féminas: Tengo una reflexión que quiero compartir con todas uds... después de lamentarme mucho por lo difícil de mí vida, me dí cuenta que ahí radica justamente el problema: siempre nos hacemos las víctimas, culpamos a todos los demás de nuestras penurias... Pero se han preguntado qué pasaría si dejáramos de culpar a otros y asumiéramos la responsabilidad de nuestra vida?... Creo que llego el momento de reflexionar y tomar las riendas d nuestro destino, yo estoy en ello y creo que hago la diferencia: Animense, asuman el riesgo y haganse cargo de ustedes!!!
Un abrazo para todas mis compañeras de genero!!!

martes, 8 de julio de 2008

El tiempo y el miedo al ridiculo

Qué mas da pasar un par de vergüenzas, hacer el ridículo unas cuantas veces, recibir varios no, si al final obtienes un sí. Si después de los bochornos ganas un buen rato. Esta vida es tan corta, ya no quiero andar por los rincones entristecida por lo que pudo ser o la espera de lo que vendrá: no más!!!. Voy a vivir la vida ahora!. Me voy a arriesgar, total unos porrazos más unos menos, creo que me dan igual. Esta vida es para disfrutarla y no pienso seguirla desperdiciando!!.